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El equipo INDIEcalling se dividió para poder presenciar los dos siguientes conciertos, We are Standard y Mystery Jets. Éstos últimos aparecieron con más de veinte minutos de retraso debido al desajuste de horarios, y de nuevo apareció su líder Blaine Harrison en muletas aquejado de el enésimo episodio relacionado con sus huesos de cristal. Para nosotros no fue una sorpresa puesto que nos encontramos a la banda en el hotel situado en frente del recinto y nos percatamos que iba a estar obligado a cantar en muletas. Con su vocalista sentado, el grupo ofreció un breve concierto en el que presentaron algunas de sus nuevas canciones. En conclusión, fue un concierto correcto, pero sin duda no de los mejores.
Llegaba el turno de We are Standard, y, a pesar de no ser uno de los mayores seguidores y defensores de este electro-rock bailable tan de moda por este país, debo decir que lo bordaron. Los de Getxo se centraron en hacer mover el esqueleto al escenario Jägermeister a base de los hits de su último disco. The First girl who got a kiss o Bye Bye Bye hicieron saltar al público a pesar del temprano horario.
De su primer trabajo rescataron el magnífico On The Floor y nos dejaron sin duda el momento del concierto con la versión de Waiting for the Man de una Velvet Underground pasada por ácidos y sintetizadores. En definitiva, tremendos.
Con el buen sabor de boca que dejó Dorian, el grupo se juntó para presenciar la que iba a ser la actuación estelar de la noche, Madness. Con más de una hora de retraso, el público presente comenzaba a impacientarse. Rodeados de mods, rockers y punks, la espera pronto se olvidó cuando aparecieron en escena y abrieron el concierto con One Step Beyond. El público se animaba al ritmo de esta banda, que fueron 12 músicos para la ocasión. Tocaron alguna versión que realizaron en la que pudieron contar con la colaboración del público. Pero lo mejor estaba por llegar. Con Night Boat to Cairo, Our House, Wings of a Dove entre otras, llegó el momento en el que el escenario Estrella Levante se convirtió en una marea de gente saltando sin parar.
Parte de INDIEcalling lo vivimos en primera fila y acabamos sin camiseta. Fue uno de los conciertos de nuestras vidas y probablemente uno de los más exigentes a nivel físico. Fue el mejor concierto del SOS 4.8 y superó a todos. En una palabra: Madness.
La noche finalizó con la música electrónica de Orbital y Fatboy Slim con sus respectivas sesiones electrónicas y por desgracia también con sus respectivos retrasos. Llegadas las 6 de la madrugada, se cerró esta edición 2010 del SOS 4.8 más exitoso de todos.
Guardaremos un gran recuerdo de esta edición y de todos sus conciertos. Una pena no poder repetir hoy mismo, pero la vida sigue y en verano llegan más festivales como el cercano FIB y el Low Cost Festival. Contamos los días para la siguiente edición en la que aseguramos estar presentes nuevamente. El SOS ha aprobado con «notaza», siendo una de las sensaciones del año y dejando el listón alto para los festivales que le preceden. Queremos más.