Una larga espera entre la apertura de puertas y el salto de Klaxons al escenario, en la que nadie se atrevió a mirarle el diente al caballo, ni un silbido durante los 40 minutos de espera, todos expectantes y tranquilos.
Jamie Reynolds, James Righton, Simon Taylor-Davis y Anthony Rossomando salieron con Atlantis to Interzone y la pista hecho chispas, le siguió Flashover. El sonido siempre exquisito de la céntrica sala ayudo a que el garaje-rave de los londinenses sonase correcto y limpio durante la hora exacta que duró el concierto.
Los temas nuevos no consiguieron mover al público como los de su primer álbum, a excepción de Echoes, Flashover o Venusia que como dos bombas de relojería provocaron las mismas sensaciones, pero renovadas, que sus ya clásicos Golden Skans y Magick.

James al piano se dedico a chapurrear el castellano para mantener al público contento, sobraron comentarios del tipo «Sois el mejor publico del mundo, Madrid», (James… sabemos que eso se lo dices a todas). Pero también es verdad que estuvo gracioso.
Un buen concierto, gratuito, muy movido en las primeras filas y extremadamente divertido. Volved pronto.
