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Tras tomar la siempre difícil decisión de dejar de asistir al emotivo concierto de un genio como Edwyn Collins, decidimos acudir desde primera hora al Círculo de Bellas Artes para comenzar el día grande de esta edición.
Comenzaron unas Agent Ribbons que con su arriesgada propuesta de batería y guitarra sirvió de warming up para lo que se avecinaba. Pero poco más, la actuación de las tejanas supo a poco y cabe destacar de ella la preciosa voz de Natalie Gordon.
Hablando de belleza y preciosidades en general, no podemos pasar por alto a Smokie Fairies, que fueron las segundas en pasar por la sala de las columnas del Círculo. Este dúo compuesto por las dulces voces de Katherine Blamire y Jessica Davies nos dejó cuarenta minutos omnubilados aun no sabemos si por su música o por razones estéticas. Su propuesta folk con raices sureñas arrancó bastantes aplausos y pese a coincidir en horarios con Edwyn Collins consiguió llenar la sala.
Por primera vez en los cuatro días de festival la gente pareció pasárselo realmente bien, saltó, empujó y levantó sus pies del suelo al son de temas como El Himno de la Bala, El crimen: como Ocurre y como Remediarlo y por supuesto la siempre coreada De la Monarquía a la Criptocracia. Subieron los decibelios de la sala y su espectáculo de guitarrazos distorsionados, poderosos ritmos de bateria concluyó con una peculiar cover del Lento de Julieta Venegas que sorprendió al mismo tiempo que gustó a propios y extraños.












